Almas y Destino: Una Reflexión Eterna

(iγ μ ∂ μ ​ −m)ψ=0 1

Tal vez sea esta una historia de almas inconclusa que, siendo eterna, ni siquiera haya aún comenzado y por eterna ser, no alcancemos a encontrar ni su principio ni su final.

Tal vez, sin tiempo y sin espacio, no sabremos nunca su lugar. Tal vez se encuentre vagando entre las nubes esperando su momento, ese en el que alguien la pueda hallar o, quién lo sabe, y siempre tal vez, esté perdida entre complejos y distantes universos rodeados de misterio, luces y sombras, mientras, anhelado en su caminar, sus personajes coexistan entre pasado y futuro cohabitando entre infinitas vidas ajenos aún a cuánto y cómo, en su destino, quede por redactar.

Sólo tal vez.

Y es que dos almas que estuvieron unidas, siempre unidas estarán. No importará ni el tiempo, ni la distancia ni el lugar, siempre habrá ese algo que juntos las mantenga y, tal vez sin saberlo, lo que a una le acontezca a la otra le afectará.

Y sea como fuere, nada nunca será un error. Dios no los permite y así en el Cielo estos, los errores, no se podrán nunca hallar. Y siempre bien todo estará. Y, sin más, así será porque así conviene, porque es Su voluntad que por venir de lo alto, se convierte en Ley Universal.

Y tal y como es el deseo de quien Es el que Es, en algún momento, nuestro etéreo aliento se ha de acercar, muy poco a poco, muy lentamente, no hay prisas en el Cielo porque por su voluntad, todo lo que deba ser, será.

Y tal vez, en ese minúsculo punto del universo donde el espacio se transforma y el tiempo se diluye, las yemas de nuestros dedos, muy sutilmente y sin apenas percepción, se vuelvan a encontrar.

Será como una suave brisa, como un escalofrío de intenso bienestar; será como un corazón ardiente, como el susurro del primer beso que se entrega al comenzar a amar, porque es sólo ahí donde el alma reconoce, aunque luego no acierte a recordar.

Porque sí existe un escrito destino con su eterno final, distante e indescriptible, pero un final será y, lo aseguro ciertamente, este siempre nos está por aguardar.

Y será allí donde, en ese «alguna vez», nuestra sutiles almas, desde el más profundo y desconocido amor, acabarán por fundirse, entre infinitas almas más, en esa auténtica Realidad donde el «todo somos uno», deberemos recordar.

Y cuando eso ocurra, nos será abierta la Eterna Puerta hacia la Eternidad.

Y no importará ya si hubo llantos y dolor ni el daño que nos hicimos. Ya todo eso quedará atrás. Ya eso se acabará por olvidar y sólo, el ahora inimaginable eterno Amor ya por siempre perdurará.

«Entrad y descansad. Llegó la senda a su final» escucharemos de quien es única Verdad.

Y seremos libres y, al fin, lo pactado se cumplirá.

  1. Ecuación de Dirac ↩︎

Deja un comentario

Pedro Atienza

«Porque quizá —como tú, como yo— hay muchos que no buscan teorías, sino una manera más humana, más honda y verdadera de estar en el mundo. Y tal vez, solo tal vez, al aprender a sentir de verdad, comencemos a recordar quiénes somos»

Inteligencia Emocional Transpersonal